Más sitios para fisgar, jejeje

El Experimento Social (VII)

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....Y seguimos con las aventuras y desventuras de nuestro héroe, tenéis que reconocer que con esa madre.....es un héroe, eh?
Esta vez le damos las gracias a Pepito, por su aportación.....qué digo por su aportación, le damos las gracias y un ramo de flores. Pepito....touché, has sabido darle otro giro más a la historia, encanjando todo a la perfección, acabas de ingresar en el club de tios buenisimos, sin mandar foto ni ná. Muchas gracias.....a ver quién se atreve con el siguiente, jejejeje.

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CAPITULO VII

- Pero a donde narices va este ahora, ¿otra vez al baño?, se va a perder el número del hombre bala que es la única posibilidad de descubrir que pretende “el tío Roberto”. – Pensó para sus adentros.

Adriana miraba, enamorada, como Julián se alejaba cuando sorprendida vio que no tomaba el camino del baño, sino que fue a sentarse cinco filas más abajo, entonces pensó...

- Pues si ve mal de lejos me lo podía haber dicho, aunque cinco filas más o menos no creo que….pero, si está hablado con el señor que tiene al lado. ¿Lo conocerá? No puede ser, demasiada casualidad. Si nunca ha salido de Las Pedroñeras, ¿de que estarán hablando?

Un sudor frío recorrió su estilizado cuerpo, la cabeza le daba mil vueltas. Aturdida y desorientada intentaba poner sus ideas en orden, era imposible, no podía ocurrir, no con ella. ¡A JULIAN LE GUSTABAN LOS HOMBRES!

- No puede ser, qué ingenua, si Julián fuera “sarasa” su madre lo mataría a collejas, por dios el heredero del imperio del ajo sarasa, venga ya,…aunque a lo mejor… - Adriana seguía en sus divagaciones - NOOOOOO!!! No puede ser, seguro que le ha preguntado por el W.C. y a terminado contándole lo buenas que están las migas de su madre.

Julián volvió a los cinco minutos. Se sentó a su lado y le comentó.

- Me he perdido mucho.
- No, nada de especial interés, aun no ha salido el número del hombre bala. – Contestó ella con su melodiosa voz.

Después de payasos, trapecistas, ilusionistas, y tal, Julián se levanto otra vez, ahora con la excusa que quería estirar las piernas. Pero esta vez, debido a la extraña actitud anteriormente mostrada, Adriana lo siguió con sumo cuidado para que Julián no se diera cuenta. Algo le daba mala espina y tenia que averiguar lo que era.
Salieron de la carpa, se dirigieron hacia las caravanas de los artistas del circo. Empezaba a anochecer y no había mucha luz lo cual facilitó el ocultismo de Adriana. Julián se paró al lado de una de las caravanas, era la más grande y estaba más separada de lo habitual ¿Qué razón habría para ello?, cuando de repente observó que su enamorado entraba sin más dilación. Como la habían adiestrado, Adriana se acerco a la caravana absolutamente en silencio, no se escuchaba nada pero ella necesitaba saber qué estaba ocurriendo por el bien de los dos. Con la espalda pegada a la pared de la caravana, se aproximó a la puerta, notaba como sus tacones se hundían en el barro, y en el mismo instante en que se dispuso a abrir…. PLAFFFF!!!! Alguien abrió de golpe dándole con la puerta en las narices con tanta fuerza que se quedó bastante dolorida y mareada, hasta tal punto, que creyó haber visto a Pluto y Minnie salir de la caravana. Adriana sacudió la cabeza y se cercioró de que no eran visiones, realmente eran Pluto y Minnie y se estaban montando en un todo terreno.
Adriana se levantó como pudo, le sangraba la nariz y aun estaba un poco aturdida, pero tenía que seguirlos, al pasar por la puerta de la caravana vio un disfraz de Donald que asomaba por las escaleras. Sin saber porqué, lo cogió se lo puso mientras corría tras ellos. El todo terreno arrancó, rápidamente miro a su alrededor, y exclamó en voz alta…

- Necesito un vehículo veloz para poder perseguirlos. ¿Unos patines? No ¿un triciclo de Barby? muy mono la verdad, pero no, tiene que ser algo más rápido.

Y allí estaba, aparcada junto a un árbol, una Derby Variant tuneada del 82. Menos mal que era una experta piloto en altas velocidades, porque necesitaba de todas sus habilidades para no perder a su Julianin, suponiendo que fuera Pluto o Minnie. El maletín que había relucido en la boca del supuesto perro le daba claros indicios de que no estaba en un error.
La persecución fue frenética, se acercaba al todo terreno una y otra vez, sin conseguir alcanzarlo. Adriana decidió jugarse el todo por el todo y forzó la Derby al máximo, aunque no fue suficiente. En una larga recta el todo terreno se alejó hasta el punto que casi lo perdió de vista. Fue justo en ese instante, y no antes, cuando Adriana realmente pensó…

-No puede ser, es imposible.

Sin saber de donde ni por donde apareció a pocos metros delante de ella Darth Vader con su espada láser, indicándole que parara en la cuneta. A la luz de los focos del coche patrulla, Darth Vader se convirtió en un agente de la Guardia Civil de tráfico y su espada láser en una linterna. El agente se acerco a ella y le dijo……

- A ver Donald permiso de conducir y papeles de la moto……

En cuanto puso los pies en el suelo se dio cuenta de que los agentes de la guardia civil eran farsantes. Trascurrieron cinco eternos segundos para los falsos agentes, un instante para Adriana, cuando el primero de ellos intento sujetarla. Ella respondió con un potente gancho de izquierdas, golpe que le sorprendió al ser diestro. Estupefacto, el segundo falso agente notó como una tremenda patada circular colisionaba en su cara dejándolo KO al momento. Adriana se volvió y remato al primero con un doble puñetazo lateral que lo dejo sin respiración lo suficiente para que cayera redondo.

- ¡A estos dos los ha mandado el tío Roberto, seguro! Esto es más peligroso de lo que yo pensaba debo alcanzar a mi Julián. - Pensó un tanto preocupada.


Arrancó el coche patrulla de los falsos agentes y por medio del ordenador de abordo localizó el todo terreno. Averiguó hacia donde se dirigía el vehículo y a quien pertenecía. La sorpresa lejos de extrañarle la inquietó….. ¡A LA MADRE DE JULIAN! Aceleró todo lo que pudo aunque no fue suficiente. Llegó tarde al vacío aeropuerto pues ya habían despegado. Subió a la torre de control para recabar información con el controlador.

- Necesito saber hacia donde se dirige ese avión.
- Será una broma.
-No, por favor es cuestión de vida o muerte.
-Venga ya!! dónde está la cámara oculta jejejejeje.
- Que cámara ni que ocho cuartos ¿Dónde va el avión?
-Jajá jajá, jejeje, jijiji muy bueno…

Adriana no entendía nada, al levantar la vista y verse reflejada en el cristal de la torre comenzó a entender.

- Será posible, el disfraz, aun no me lo he quitado. – Refunfuñó para sus adentros.

Conforme Donald se fue despojando de sus vestimentas, aquel pasmao se fue animando, pues quedó al descubierto la hermosura de Adriana. Al catatónico controlador no se le ocurrió otra cosa que comenzar a silbar y a chillar.

-Eso, eso ahora un “estriptis”, pero qué amigos más buenos tengo, que ocurrentes, mira que enviarme una muñequita a la torre.

Adriana mientras negaba con la cabeza pensó…. Hombres, son todos iguales. Lo agarró de la pechera y le dijo con voz enérgica.

-¡Destino ahora!
-Funchal

Sus peores temores se estaban haciendo realidad, Funchal. No daba crédito pero ahora no podía echarse atrás, se trataba de Julián, de su amado del amor de su vida, nunca mezclaba trabajo con placer pero esta vez era distinto. Se había convertido en una cuestión personal. Mientras volaba en el helicóptero robado hacia Funchal intentaba poner en orden sus ideas.

- Quien se iba imaginar que la madre de Julián es quien me temo que es, tanto tiempo buscándola y resulta que puede ser mi futura suegra. – Gritaba Adriana acalorada. - Pero claro las Pedroñeras es un buen sitio para esconderse.¿ Y Julián?, ¿será inocente o estará en el “AJO”?.

Tras varias horas de viaje aterrizó en Funchal, no lo hizo en el aeropuerto para evitar a las autoridades. Sabía exactamente dónde tenía que dirigirse, a la catedral. Y así lo hizo. El largo camino que llevaba recorrido desde la noche anterior estaba haciendo mella en su angelical rostro. Posiblemente con la nariz rota, sin documentación, sin apoyo logístico, estaba sola, pero no era la primera vez ni sería la última.
Junto a la puerta del hermoso templo estaba aparcado el todo terreno, el motor todavía estaba caliente. No cabía duda que acababan de llegar, a lo mejor aun no era tarde. Sacó un juego de llaves maestras que solía llevar en el diminuto bolso, por si acaso, y abrió la puerta de la sacristía. La sorpresa fue enorme cuando se encontró…..

2 comentarios:

Mar dijo...

Vamos que probablemente el Pulitzer no lo vamos a ganar, pero la panzá a reir que me estoy pegando con cada uno de los que va añadiendo un capítulo no tiene precio. Así que Pepito muchas gracias muasssssssssssss... A ver quién es el/la valiente que escribe ahora el siguiente.

marta dijo...

Diooooooooosssssss PEPE!!!!!!!!!! Que buenooooooooo!!!!! Con razon lo tenias tan en secreto...no solo le has echado gracia, ademas has dado una perspectiva distinta genial!!!! Me encanta!!!! Y espero que te hayas demostrado a ti mismo que podias...los demas ya lo sabiamos...